El kernel o núcleo de un sistema operativo es el encargado de hacer de puente entre las aplicaciones o programas y el hardware de nuestro equipo, los hay de distintos sabores, pero el que más me llama la atención es Linux.

Es posible encontrar mucha información en la red acerca de este núcleo, como funciona, como se desarrolla, etc. Pero lo central y más importante (para mí) es que se trata de software libre u open source (prefiero el primer término) que permite la creación una comunidad de desarrolladores, usuarios y hackers que hacen que esta complejísima pieza de software avance como lo está haciendo ahora.

No es el objetivo de este post hablar de las características o bondades de Linux, que pueden ser facilmente conocidas con solo ingresar unas palabras al “buscadoor” ese, ahora quisiera centrarme en algunos números que hacen al desarrollo del dichoso kernel, números traídos a mi gracias a Greg Kroah-Hartman, desarrollador del kernel, desde su página en kernel.org

Siguiendo estos valores, he realizado algunos gráficos que permiten sacar algunas conclusiones más que interesantes, pero dejémonos de palabras y vamos a las imagenes.

La primera será una gráfica de la evolución en la cantidad de líneas de código desde la versión 2.6.24 hasta la última versión estable al día de la fecha, la 2.6.33.

Es clara que la cantidad de líneas (en miles) ha ido creciendo de manera sostenida desde la versión 2.6.24. Debemos tener en cuenta que entre cada versión pasa un tiempo de unos tres, en los cuales los desarrolladores (gráfica siguiente) trabajan en el agregado de nuevas funciones, corrección de errores, mejoras, etc.

Aquí también se puede ver un aumento, quizás menos estable, en la cantidad de personas involucradas en el desarrollo, a lo mejor no se sorprendan a primera vista, pero tener más de mil personas trabajando sólo en el kernel y sin contar las empresas que lo hacen por su cuenta (Google, Intel, etc) me parece un número enorme y creo que debe ser una tarea muy ardua la de coordinar semejante esfuerzo, que no sería una tarea grata de no ser por el uso de herramientas para el desarrollo distribuido y control de versiones como GIT.

El número de cambios sugeridos o commits, provee una idea de que tan activo está el proyecto y que tan necesario sigue siendo para su comunidad que pide nuevas características y brinda el feedback necesario para que el desarrollo llegue a buen puerto.

Un promedio de más de 10.000 commits no me parece un mal número y creo que proporciona un idea bastante firme de la fuerza del kernel a la hora de innovar y mantenerse en la punta del desarrollo tecnológico.

El kernel Linux, es uno de los más grandes referentes del modelo de software libre, de una comunidad, con sus idas y venidas y es prueba casi viviente de que el modelo es más que factible y respeta los derechos del usuario como tal. No por nada un estudio de la Universidad de Oviedo, valuó su desarrollo desde cero en 1000 millones de euros.

Una vez me preguntaron, en tono burlón, que pasaba si alguien quisiera comprar Kernel, una empresa malévola ¿que pasaría con todo el esfuerzo?, ¿con la libertad?. Solo atiné a decir que… “eso no va a suceder”.

Gracias.